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Las formas de escribir un diálogo

Hace unos días, una exalumna de mis cursos de narrativa me envió un mensaje por un asunto de formas de escribir un diálogo. Su consulta se refería a una observación que al respecto le habían hecho en un grupo online de escritores en el cual participa.

Según me explicó, había decido insertar un diálogo en el discurso narrativo para crear una atmósfera determinada, tal como lo había aprendido en mi curso de Diálogos y otros discursos del personaje. Al parecer, ante «tan extraña forma de escribir un diálogo», la reacción inmediata fue indicarle que eso estaba mal, que debía presentarlo con las tradicionales rayas. Incluso, le ofrecieron una reescritura del diálogo original para ajustarlo a la forma tradicional. Dicha transposición era correcta, paradójica e inequívoca señal de que el diálogo, por extraño que les resultara, se entendía perfectamente. El problema, según los comentarios, radicaba en que algunos de sus compañeros consideraron que ese diálogo insertado en el discurso narrativo violaba las reglas. Pero ¿qué reglas? Las del estatuto del grupo, imagino, porque, honestamente, más allá de las normas ortográficas y gramaticales correspondientes, no conozco reglas aplicables a las formas de escribir un diálogo.

Aparte de las normas ortográficas y gramaticales correspondientes, no conozco reglas aplicables a las… Clic para tuitear

Una de las limitaciones que observo en los textos de los escritores en ciernes, y a veces no tan en ciernes, es el escaso dominio del lenguaje respecto al uso de las palabras y la gramática como herramientas de escritor. Cuando leo en algunos blogs, como he leído, o escucho decir que los diálogos «deben» escribirse con rayas, lo que me indica es que hay un nulo conocimiento de técnicas narrativas y escasez de lecturas.

Las formas de escribir un diálogo

Empecemos por un resumen que aclare un poco el asunto.

Primero: La característica principal del estilo directo es que reproduce TEXTUALMENTE las palabras de un personaje. Digamos que tiene la categoría de «cita textual». No obstante, no todo estilo directo es diálogo. De hecho, el monólogo interior y el soliloquio son modalidades del estilo directo.

Segundo: El diálogo es UNA de las modalidades del estilo directo.

Tercero: Para que haya diálogo, además de cumplir con la característica principal del estilo directo, se necesitan, como mínimo, dos personajes «conversando».

Cuarto: El uso de las rayas es UNA de las muchas formas de escribir un diálogo, y si se opta por ella, deben respetarse las reglas gramaticales correspondientes, que son las que explico en «Las rayas y la puntuación de los diálogos».

LAS FORMAS DE ESCRIBIR UN DIÁLOGO

Has llegado hasta aquí e imagino que habrás pensado: «¡Bien!, ahora las va explicar». Malas noticias, no conozco un decálogo o clasificación de las formas de escribir un diálogo, o al menos no conozco uno válido. Puedes dejar de leer ya mismo, pero te perderías lo que sigue, que puede ser medianamente interesante. Échale un vistazo.

Practiquemos un poco con un fragmento de «Linda boquita y verdes mis ojos», de J. D. Salinger:

—¡Dios mío! ¿Y qué le dijiste? —preguntó la chica.

—Ya me oíste —dijo el hombre canoso, y la miró.

Variante 1

¡Dios mío! ¿Y qué le dijiste?, preguntó la chica.

Ya me oíste, dijo el hombre canoso, y la miró.

Variante 2

¡Dios mío! ¿Y qué le dijiste?, preguntó la chica. Ya me oíste, dijo el hombre canoso, y la miró.

Variante 3

«¡Dios mío! ¿Y qué le dijiste?», preguntó la chica. «Ya me oíste», dijo el hombre canoso, y la miró.

Variante 4:

La chica preguntó: «¡Dios mío! ¿Y qué le dijiste?». El hombre canoso dijo: «Ya me oíste», y la miró.

Entre las variantes y el original, tenemos cinco formas, muy básicas, de escribir un diálogo. Vale, algunas pueden sonarte fatal, pero en todas prevalece un asunto esencial: El diálogo se entiende. También dirás «venga ya, que con un diálogo de dos parlamentos, esto está chupado», y tienes razón. Por eso es tan importante ser conscientes de qué estamos haciendo con el lenguaje, poner la gramática al servicio de la escritura literaria para presentar un diálogo de forma no tradicional y que se entienda. Pero no lo hagas para parecer un escritor superguay, superoriginal, sino porque la escena lo requiere o porque necesitas causar determinado efecto, tal como pensaba mi exalumna, y muy acertadamente, sobre la atmósfera que deseaba crear con su diálogo. Cuando es por puro postureo, se nota.

Es importante ser conscientes de qué estamos haciendo con el lenguaje, poner la gramática al servicio… Clic para tuitear

LAS FORMAS DE ESCRIBIR UN DIÁLOGO MÁS «SOFISTICADAS»

Como decía, es verdad que el ejemplo y las cuatros variantes son muy básicos. De lo que se trata es de no ponerle barreras reglamentarias a uso creativo del lenguaje. Por eso os dejo tres ejemplos más sofisticados de otras formas de escribir un diálogo.

Fragmento de «Lucas y sus compras» en Un tal Lucas, de Julio Cortázar:  

«Lucas paga, se olvida de comprar los fósforos y va con Juárez a la farmacia donde el viejo Olivetti dice que no es cosa, que nada, que se vayan a otro lado, y en ese momento su señora sale de la trastienda con una kódak en la mano y usted, señor Lucas, seguro que sabe cómo se la carga, estamos de cumpleaños de la nena y dése cuenta justo se nos acaba el rollo, se nos acaba. Es que tengo que llevarle fósforos a la Tota, dice Lucas antes de que Juárez le pise un pie y Lucas se comida a cargar la Kódak al comprender que el viejo Olivetti le va a retribuir con las gotas ominosas, Juárez se deshace en gratitud y sale echando putas mientras la señora agarra a Lucas y lo mete toda contenta en el cumpleaños, no se va a ir sin probar la torta de manteca que hizo doña Luisa, que los cumplas muy felices dice Lucas a la nena que le contesta con un borborigmo a través de la quinta tajada de torta.» 

Fragmento de La casa verde, de Mario Vargas Llosa:

«Y ella tengo miedo, don Aquilino, no hable de la muerte y él no te asustes, mecía la hamaca, era para distraerte, con un trapo mojado le refrescaba la frente, no te pasará nada, nacerá antes del amanecer, al tocarte vi que es varón. La cabaña se había impregnado de olor a vainilla y el viento húmedo traía también murmuraciones boscosas, ruido de chicharras, ladridos y las voces de una pelea destemplada. Y ella tiene usted manos bien suaves, don Aquilino, eso me descansa un poco, y qué rico huele, ¿pero no oye a los huambisas?, vaya a ver, don Aquilino, ¿y si matan a Fushía? Y él era lo único que no podía pasar, Lalita, ¿no sabes que es como diablo?»

Fragmento de La intermitencia de la muerte, José Saramago.

«Todavía no había pasado media hora cuando, en el coche oficial que lo conducía a casa, recibió una llamada del cardenal, Buenas noches, señor primer ministro, Buenas noches, eminencia, Le telefoneo para decirle que me siento profundamente consternado, También yo, eminencia, la situación es muy grave, la más grave de cuantas el país ha vivido hasta hoy, No se trata de eso, De qué se trata entonces, eminencia, Es deplorable desde todos los puntos de vista que, al redactar la declaración que acabo de escuchar, usted no tuviera en cuenta aquello que constituye los cimientos, la viga maestra, la piedra angular, la llave de la bóveda de nuestra santa religión, Eminencia, perdone, recelo no comprender a dónde quiere llegar, Sin muerte, óigame bien, señor primer ministro, sin muerte no hay resurrección, y sin resurrección no hay iglesia, Demonios, No he entendido lo que ha dicho, repítalo, por favor, Estaba callado, eminencia, probablemente habrá sido alguna interferencia causada por la electricidad atmosférica, por la estática, o un problema de cobertura, el satélite a veces falla, decía usted que, Decía lo que cualquier católico, y usted no es excepción, tiene obligación de saber, que sin resurrección no hay iglesia, además, cómo se le metió en la cabeza que dios podría querer su propio fin, firmarlo es una idea absolutamente sacrílega, tal vez la peor de las blasfemias…»
Hay que reflexionar y contemplar que, en la escritura literaria, las fronteras en el uso del lenguaje… Clic para tuitear

Mi conclusión, que igual hasta coincide con la tuya, es más o menos la de siempre. Los que le aseguraron a mi exalumna que «así no se escriben los diálogos», ¿de verdad son escritores? ¿Cómo leen, si es que leen? ¿Analizarán los engranajes narrativos que mueven tal o cual obra? Algunos dicen que las técnicas narrativas y los cursos no sirven de nada, y cuando se encuentran con recursos literarios que ignoran, primero se sorprenden y después lo niegan, en lugar de disponerse a reflexionar y contemplar que, en la escritura literaria, las fronteras en el uso del lenguaje no existen.


Fuente de la imagen destacada: Greg Raines.

 

 

 

 

Un comentario en “Las formas de escribir un diálogo

  1. Los cursos de Técnicas Narrativas son necesarios para el buen aprendizaje de un escritor. A mí me ayudaron a sentirme más segura a la hora de escribir. Puedo decir que, gracias a ellos soy mejor escritora. Estoy de acuerdo, en la escritura literaria, las fronteras del lenguaje no existen. Este artículo podrá ayudar a reflexionar y contemplar recursos literarios que, para muchos, eran inexistentes. Gracias, Néstor.

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