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Correctores de estilo online

Javier Peñas escribió en su blog un artículo muy interesante: Análisis comparativo de los mejores correctores de estilo online. Como corrector que soy, enseguida llamó mi atención. Lo que me faltaba, que la tecnología me mande a la cola del paro.

Javier, con buen criterio, utilizó un texto propio en los distintos correctores de estilo online y luego comparó los resultados obtenidos para establecer el nivel de efectividad de cada uno. Al final concluye que Pro Writing Aid es la opción más conveniente.

Luego de leer el artículo y el texto utilizado, y reflexionar un rato, le dejé este comentario:

Como siempre, nos has dejado un artículo exhaustivo y concienzudo. 
Mi conclusión es que por bueno que sea el software, tienes que poseer sólidos conocimientos de gramática, ortografía y estilo. De lo contrario, en muchas sugerencias puedes acabar metiendo la pata.

Por ejemplo, el «cuanto» que, según el software, debería comenzar con mayúscula y tú lo consideras correcto. Me he tomado el trabajo de buscar el artículo, y he comprobado que hay una supresión de parte de la frase. Entonces, lo que corresponde, en este caso, anteponer […], con lo cual queda indicada la situación. Es decir, no es que la palabra cuanto deba ir con mayúscula, porque en el original no está así, sino que, en realidad, el error está en la propia cita. Pero eso el software no lo detectó.

Otro caso lo tienes con «puede pensar que se esté», que dices no entender. La corrección se debe a que usas el presente del subjuntivo (esté) en lugar del presente del indicativo (está/están). Este tipo de expresiones tienen la estructura «pensar/creer/opinar+que+INDICATIVO). 

En resumen, el lenguaje es muy flexible y este tipo de software sería útil, si acaso, para un «repaso final», siempre y cuando los conocimientos de gramática, ortografía y estilo del usuario sean adecuados.

Para usar un corrector online, debes tener sólidos conocimientos de ortografía, gramática y estilo Clic para tuitear

Dicho de otro modo, como escritores no podemos dejar librado nuestro desconocimiento de gramática, ortografía y estilo a los criterios de análisis de un software. Inmediatamente me registré en Pro Writing Aid para hacer una prueba de consistencia de los análisis de estos correctores de estilo online. Lo que hice fue pegar fragmentos de, aproximadamente, 800 palabras, de los siguientes textos:

«Conejo», de Aberlardo Castillo
«El milagro secreto», de Jorge Luis Borges
«La farándula de la media legua», de Ignacio Aldecoa
«La salud de los enfermos», de Julio Cortázar
«La excavación», de Augusto Roa Bastos
«Lirios amarillos», de yo.

El estilo de los correctores de estilo online

El análisis de estilo que realiza Pro Writing Aid se centra, principalmente, en los siguiente parámetros: Palabras utilizadas en exceso (repetición de palabras), longitud de la frase (según el propios estándar del software), gramática, frases con palabras más comunes. El resultado fue el siguiente:

Correctores de estilo online

Qué sorpresa, ¿no? Según Pro Writing Aid, Aberlado Castillo, Borges, Cortázar, Aldecoa y Roa Bastos deberían haber revisado y trabajado un poco más sus estilos. Es más, al parecer, el estilo de este ilustre desconocido está más depurado que el de estos escritores, aunque según el software, tengo detalles que mejorar.

Pero, creo que hay otra lectura de estos resultados. Cuando leo a los autores analizados, no puedo más que envidiar sus estilos, y revisando los textos analizados, igual cambiaría una coma, pero de pura envidia, por discutirles algo.

Entonces, me pregunto, ¿no será que estos escritores tienen una voz tan propia que no cuadran en los parámetros de «estilo» que sostiene el software? ¿No será, por los resultados, que mi estilo aún no se diferencia de los estándares establecidos por estos correctores de estilo online? Después de todo, siempre he dicho que escribo desde los catorce años (tengo cincuenta y cinco), porque me gusta escribir, no porque tenga talento.

Es más, si introdujera todos los cambios sugeridos por Pro Writing Aid, el texto de Borges dejaría ser borgiano para ser prowrintingaidiano.

En conclusión, si vas a usar uno de estos correctores de estilo online, asegúrate de tener los conocimientos necesarios para discernir adecuadamente qué es un error real y qué es un error según los estándares del software. Si les haces caso como si fuera palabra erudita, tu estilo acabará siendo el que los correctores de estilo online establezcan como apropiado.

BONUS TRACK

Hoy voy a recomendar un artículo de Rocío Vega, «Ficción e ideología: cuando solo vemos la paja en el ojo ajeno», en el cual aborda con lucidez la presencia inevitable de la ideología del autor en cualquier obra. Es inevitable que coincida con ella. Después de todo, más de una vez, en diversos artículos, he dicho que la literatura es una metáfora de las inquietudes del autor, y en esas inquietudes se asientan, cómodamente, la ideología, las creencias, etc.

Como la propia Rocío se plantea, «Tiene que haber algo en lo que no exista una ideología implícita, ¿no? ¡A veces las historias son solo historias! Sí… pero no». La historia siempre es el espejo del ser y estar del autor en este mundo.

No solo el artículo es interesante, los comentarios no tienen desperdicio.

6 comentarios en “Correctores de estilo online

  1. Hola Néstor.

    Como siempre, excelente. La verdad, en algún momento de mi escritura he llegado a usar en modo comparativo estos correctores pero en ningún momento han cambiado mi opinión sobre la necesidad de un corrector profesional.

    Ha sido muy interesante y me alegro de volver a leerte.

    1. Hola, Piper.
      Gracias por tu opinión.
      Un buen corrector «humano» advierte tu estilo y lo respeta, dentro de los márgenes flexibles de la lengua. No le resto utilidad a esto correctores, pero no para obras literarias.
      Un abrazo.

  2. Hola, Néstor. Cuando escribí el artículo que mencionas no podía suponer que tendría un corolario tan excelente como el presente artículo. Muchas gracias, maestro.

    Coincido plenamente contigo en la conclusión: ningún corrector automático (ni siquiera humano, añadiría yo) puede sustituir al estilo personal del escritor. Sin embargo, sí opino que, si el escritor está empezando y, además de no tener un estilo definido, ni siquiera es consciente de algunas “taras” en su escritura, sobre todo gramaticales, la utilización de estos correctores online puede que le ayude temporalmente a superar algunas de ellas. Recuerdo alguna compañera de un curso de escritura que seguí hace algunos años que, en aquellos momentos, habría mejorado su escritura sustancialmente si hubiera utilizado algún corrector, aunque fuera automático/online.

    Un abrazo.

    PD: He incluido en el artículo de mi blog un “link” a este artículo.

    1. Hola, Javi:
      Indudablemente, estos correctores tienen su utilidad. Yo, por ejemplo, los utilizaría para un repaso final, pero no como herramienta principal para la revisión de una obra literaria. Incluso, para informes comerciales o administrativos vienen genial. No sé, tienen sus sus parámetros para determinar cuál es la longitud adecuada de una frase, Proust iría muerto.
      Gracias por la mención en tu artículo.
      Un abrazo.

  3. Buenas noches, Néstor. El juicio que emites acerca de los correctores de estilo online me parece objetivo y prudente. En lo que a mí concierne, no me seduce la idea de que un corrector virtual me diga qué he de hacer. Lo cierto es que no pienso utilizarlos. Tampoco me agradan los ortográficos ni las traducciones automáticas, que son espantosas. Por supuesto, hablo desde mi experiencia; quién sabe… a lo mejor hay, por esos mundos de Dios, programas excelentes. En cualquier caso, me repelen.
    Pienso que la expresión escrita es tan compleja, tiene tal variedad de matices y variantes, que es imposible aplicarle una especie de “Lecho de Procusto” informático. Otra cosa es la corrección artesanal, la de siempre, que puede resultar de gran ayuda.
    Un abrazo.

    1. Hola, Julio.
      En realidad, este artículo es una advertencia para aquellos que, al contrario que tú, no comprenden que el lenguaje, además de complejo, es flexible, y más aún si hablamos de arte literario. ¿Qué hubiese sido de Saramago si hubiese sometido sus textos a un corrector de estos. La mano humana tiene el poder de la comprensión que la cual inteligencia artificial carece.
      Gracias por tu aporte.
      Un abrazo.

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