Cómo escribí «Una buena chica»

Las historias suelen perseguirme bastante tiempo antes de transformarse en relatos. Solo cuando se convierten en evidencias tan insoportables que no me dejan ni de noche ni día, las escribo. Es como un estado de preñez literaria. Ahora mismo tengo una en la cabeza, pero todavía no sé, con certeza, por qué ese hombre mayor va en ese tren de alta velocidad, enciende un puro y discute con la revisora sobre la interpretación semiótica del cartel de prohibido fumar. Pero, poco a poco, se va desvelando el misterio (a base de interrogar al anciano, que aún ni nombre tiene), y ya presiento la inquietud de mi lápiz y mi libreta. Los haré esperar un poco más. (más…)

Los dos planos narrativos: el fondo y la forma

Todos los que escribimos, o casi todos, sabemos o intuimos qué es el ritmo en un texto literario, sea poético o narrativo. Sabemos, por ejemplo, que en el ritmo influyen la longitud de las frases y los párrafos, las rimas internas, la concisión, la naturalidad, la coordinación, subordinación y yuxtaposición de las oraciones y, muy importante, los tiempos y conjugaciones verbales. Hablar de ritmo es hablar de la agilidad o morosidad con que avanza la historia, y que debe ajustarse a las necesidades del tema y los distintos momentos de la trama. (más…)

Mostrar, no explicar: Hacerse la película

«El canario», de Katherine Mansfield, comienza así:

«¿Ves aquel clavo grande a la derecha de la puerta de entrada? Todavía me da tristeza mirarlo, y, sin embargo, por nada del mundo lo quitaría. Me complazco en pensar que allí estará siempre, aun después de mi muerte. A veces oigo a los vecinos que dicen: “Antes allí debía de colgar una jaula”. Y eso me consuela: así siento que no se le olvida del todo(más…)

Los tipos de narrador: ¿Quién cuenta la historia?

He leído muchos relatos cuyos argumentos eran fantásticos pero en el cual el narrador elegido sepultaba la historia. Lo primero que debemos tener claro es que el narrador no somos nosotros, los autores, sino un filtro, un personaje intermediario al cual dotaremos del grado de omnisciencia y de la posición, respecto a la historia, que más nos convenga. Lo segundo es que la clasificación y definición de los tipos narrador es un cuadro estático inútil para abarcar la complejidad técnica y los grados y combinaciones posibles. Incluso, dentro de un mismo relato (cuento o novela), pueden coexistir diversos narradores, lo cual permite ofrecer una visión más amplia de la historia, a condición de que seamos lo suficientemente hábiles como para no confundir al lector. Hay que tener en cuenta que una misma situación, un mismo escenario, tendrá tantas perspectivas como personajes. Si no, probad preguntar a la primera pareja casada que veáis. (más…)

El extrañamiento y el entorno narrativo

Podemos escribir:

«Juan era pobre y muy trabajador.»

Y podemos escribir:

«Juan vivía en una chabola de chapas en un conglomerado marginal de las afueras de la ciudad y, desde los diez años, doblaba la espalda, de sol a sol, en los arrozales para llevar un magro jornal a su familia.» (más…)

Diálogos, madame Bovary y la cola de la panadería

No es que nos vayamos a encontrar a Madame Bovary en la cola de la panadería, ni a Anna Karenina en el salón de belleza, ni a Sherlock Holmes investigando el robo de la joyería de nuestro pueblo; pero, ¿cómo es que esos seres incorpóreos, simples entes de tinta y papel, han supervivido a sus autores? Si le preguntásemos a cualquier persona sobre Sherlock Holmes, es probable que nos diga que fue un personaje que era investigador o detective, que fumaba en pipa y que tenía al Dr. Watson de colaborador. Sin embargo, si le preguntásemos quién es su autor, no es improbable que lo ignore. (más…)

Leer la mayor cantidad de literatura buena. ¿Nada más?

Hoy quiero referirme las palabras de Hanif Kureishi, el autor de El buda de los suburbios, citada en el artículo de Andrés Hax, «El fraude de los talleres literarios»:

Si quieres escribir lo que tendrías que estar haciendo es leer la mayor cantidad de literatura buena que puedas, por años y años, en vez de malgastar la mitad de tu carrera universitaria escribiendo cosas que no estás listo para escribir. (más…)