Argumento y trama - Néstor Belda

Argumento y trama, el corazón del proceso creativo

Siempre digo que no hay historias malas, solo historias mal contadas. Traducido a términos un poco más técnicos —o literarios—, sería que un buen argumento fracasará si la trama está mal diseñada. Si se tiene un buen argumento y la historia falla, ¿qué ha pasado? (más…)

Frases que se expanden: La técnica de la continuidad

Hace unos días, conversando sobre literatura y escritura con una persona, que por cuestiones de privacidad le llamaré «esta persona», me preguntó si realmente pensaba que el dominio de las técnicas narrativas es tan importante para un escritor. Yo le contesté que cuando uno lee, por ejemplo, una novela, eso se nota. ¿En qué?, me dijo. Pues —respondí—, hay rasgos como el manejo de las coordenadas temporales, la funcionalidad de las descripciones, la construcción de los personajes, el ritmo, la visibilidad, es decir, en cuáles momentos el escritor prefiere mostrar y en cuáles explicar… Luego dijo que, entonces, la diferencia entre un buen narrador y uno mediocre estaría en el dominio de las técnicas narrativas. Respondí que no. Y «esta persona» dijo que, desde luego, mi respuesta era desconcertante.

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La trama y la vivencia del lector

En mi artículo anterior, Tema, argumento y trama, desarrollé una introducción muy breve sobre la forma de planificar la escritura de una historia y, a continuación, me centré el objetivo del artículo.

Es realmente curioso que todos los comentarios que recibí, en el blog antiguo y en las redes sociales, se centraran en el asunto de la introducción. Ninguno hizo referencia al tema principal. Es posible que el artículo estuviese mal enfocado, pero lo cierto es que, tanto en los talleres que imparto como en la lectura de narraciones de escritores en fase de formación, los principales defectos que advierto es la falta de objetivación del tema, escrituras que se limitan a explicar el argumento y tramas escasamente desarrolladas.

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Tema, argumento y trama

Un escritor puede comenzar a escribir una historia (cuento o novela) de muchas maneras. La primera es dejarse llevar por la propia historia, sin planificación y con la única ayuda de una brújula interna que, parafraseando a Stendhal, empuja las ideas. La segunda es planificar todo concienzudamente, y aferrarse a esa guía. La tercera, cuarta, quinta… son las infinitas combinaciones posibles de ambas, es decir, planificando pero con cierto margen de flexibilidad, como lo hacen la mayoría de los escritores. (más…)

Los dos planos narrativos: el fondo y la forma

Todos los que escribimos, o casi todos, sabemos o intuimos qué es el ritmo en un texto literario, sea poético o narrativo. Sabemos, por ejemplo, que en el ritmo influyen la longitud de las frases y los párrafos, las rimas internas, la concisión, la naturalidad, la coordinación, subordinación y yuxtaposición de las oraciones y, muy importante, los tiempos y conjugaciones verbales. Hablar de ritmo es hablar de la agilidad o morosidad con que avanza la historia, y que debe ajustarse a las necesidades del tema y los distintos momentos de la trama. (más…)