La absorción de las técnicas narrativas

En las primeras páginas de Icapú, su segunda novela, Karla Brenes escribió esto:

Mi agradecimiento especial al escritor Néstor Belda por sus consejos y por su apoyo en el trabajo más duro del oficio de escritor: la revisión de la obra.

Honestamente, me parecería sobradamente lógico que, si estás leyendo esto, te preguntes qué hay de significativo en esa frase. Después de todo, hay millones muy similares. Pero lo significativo de esa frase ni siquiera está en ella, sino en que Karla Brenes fue alumna mía del Curso Online de Técnicas Narrativas. (más…)

Debate sobre la creación literaria y el lector

Estaba preparando una entrada basada en una frase de Gardner Botsford, que fue, durante 40 años, editor de la revista The New Yorker. Pero esta mañana surgió un debate, en mi muro de Facebook, que considero interesante exponerlo a quienes deseen dejar su opinión. (más…)

Mireya Alcaráz: La necesidad de escribir

Mireya Álcaráz tiene dieciséis años y es escritora. La conocí cuando tenía catorce y, desde entonces, la he adoptado literariamente, del mismo modo que en mi adolescencia me adoptó don Américo Calí. Sin más preámbulos, los dejo con su nuevo artículo, «La necesidad de escribir».

¿De dónde surge un escritor, o, por qué?

 La necesidad de escribir es algo que deriva de leer, mejor dicho, de los sentimientos que produce leer.
Escribir es la necesidad de reflejar sentimientos propios de una persona, incluso sin ser tal  y como se piensan, aunque sea su esencia. La esencia de un sentimiento se puede reflejar de diversas en un texto y aunque ni siquiera se aproxime a la realidad del escritor, en él está liberando cómo se siente. (más…)

Escribir con pasión pero sin esperanzas

Antecedentes:

El 22/9/2014 publiqué un post titulado «Los beneficios reales de mi libro» (Link), en la cual explicaba que «Desde que publiqué el libro, se han incorporado a mi cotidianeidad personas que, poco a poco, han ido conformando mi red de contención social, aquella que se pierde cuando, como lo hicimos Silvina (Link) y yo, se decide abandonar el país de origen».
Esa frase explicaría el porqué de la presencia de Leo Mazzola (escritor, Link), a Inma García Ros (reseñadora, Link), a María Bonmatí (18 años, reseñadora, Link) y a Mireya Alcaráz (15 años, escritora, Link), en la presentación de «Todas son buenas chicas» del sábado pasado,11/4, en la librería Pynchon&Co (Link) de Alicante. Era una forma simbólica de agradecer a todos los amigos que llegaron a mi vida a través de esos relatos, y que me han apoyado. (más…)

Cinco cosas que haría (o no) para promocionar un libro

Después de transcurrido un tiempo considerable desde la publicación de Todas son buenas chicas, creo que estoy en condiciones de discernir qué cosas no haría para promocionar un libro. Para ser honesto, los únicos parámetros de comparación que tengo para evaluar la marcha del libro son las experiencias de mis colegas, y que me indican que estoy por el buen camino, ya sea por los ejemplares vendidos como por el reconocimiento que estoy notando. (más…)

Mireya Alcaraz: La capacidad de extrañamiento

Mireya Álcaráz tiene dieciséis años y es escritora. La conocí cuando tenía catorce y, desde entonces, la he adoptado literariamente, del mismo modo que en mi adolescencia me adoptó don Américo Calí. Sin más preámbulos, los dejo con su nuevo artículo, «La necesidad de escribir».

¿Has pensado en los que irán ahora a dormir en nuestra cama? ¡Qué poco sospecharán lo que han visto! ¡Sería bonito escribir la historia de una cama! Así, en cada objeto vulgar hay maravillosas historias. Cada adoquín de la calle tiene quizá su lado sublime.
Gustave Flaubert. 8ª carta a Louise Colet.

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Autopublicación: Sobre escritores y buscadores de oro

El 14 de octubre de 2014, Mercedes Pinto publicó en su blog un artículo en el cual exponía su decisión de recurrir a la autopublicación. Viniendo de una autora con tanta experiencia, nos invita a reflexionar. Tengo claro que Mercedes no es una autora más de los muchos (muchísimos) que pululan por las redes con su etiqueta de escritor. El sentimiento de Mercedes es, de algún modo, el mismo que se repite en muchos escritores y que, aun así, no mezquinamos esfuerzos por puro amor a la literatura. (más…)

Escribir desde la fragilidad del oficio

Treinta o cuarenta años atrás, publicar un libro era un hecho relevante, pero ahora es solo un trámite y, si es en papel, algo de dinero. Hace unos meses estuve en la presentación de la novela de una escritora amiga, la periodista Mónica Mira Garcés (Link). En ese acto, Mónica dijo que ella solo había escrito una novela y que eso no era importante. Lo dijo en otro contexto y por otras razones. Lo cierto es que yo he escrito un libro, pero es uno más de los 79.000 que se publicarán en 2014 (basándome en las cifras del 2013, según el Instituto Nacional de Estadísticas). Esa cantidad no incluye los libros digitales, que fácilmente se pueden publicar en plataformas como Amazon, y con los cuales estimo que podríamos hablar de unos 120.000 títulos, o más. La verdad es que escribir un libro y publicarlo, actualmente, es muy sencillo, a pesar de que escribir literariamente no lo es. Y yo me pregunto, ¿cuántos autores tienen el sentimiento de la fragilidad del oficio de escritor que tengo yo? (más…)

Juegos del lenguaje

Observo en Internet, en blogs y redes sociales, una proliferación de consejos de escritores experimentados destinados a escritores en ciernes. Algunos se refieren a la escritura propiamente dicha, es decir, uso de adverbios, de adjetivos, la extensión de las frases, el uso de la voz pasiva, gramática en general. Otros apuntan más a las técnicas y recursos literarios: diálogos, personajes, desbloqueo de la página en blanco, temas que suelen estar incluidos en los programas de cualquier curso o taller. Toda esa prodigalidad es de agradecer por lo útiles que resultan para cualquier escritor. Sin embargo, ¿es suficiente? (más…)

Clarice Lispector y la palabra como carnada

Hoy quiero volver sobre una frase de Clarice Lispector, extraída de Notas sobre el arte de escribir:

«Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea, muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar afuera la palabra.» (más…)