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La mala fama de la autopublicación

En este artículo sobre networking, Gabriella Campbell dice que «todos hemos ensayado nuestro discurso de aceptación del Nobel delante del espejo, todos». Bromas aparte [me niego a confesar mi casi casi], esa frase de Gabriella renovó una pregunta que me he hecho muchas veces:

¿Alguna vez un autopublicado accederá a un premio Nobel? (más…)

La importancia de un buen corrector literario

Mireya Álcaráz tiene dieciséis años y es escritora. La conocí cuando tenía catorce y, desde entonces, la he adoptado literariamente, del mismo modo que en mi adolescencia me adoptó don Américo Calí. Sin más preámbulos, los dejo con su nuevo artículo, «La importancia de un buen corrector literario».

Si algo llevo grabado a fuego en la cabeza desde mi primera conversación con Néstor eso es: «En un buen libro, lo que ves es un 1% de todo lo que el autor ha trabajado». A pesar de eso, escribir con esa idea en la cabeza es, en mi opinión, uno de los mayores errores que puede cometer un escritor. Se tiene que saber y tener en cuenta, pero jamás usarlo como justificación para desechar el otro 99%. (más…)

Cuáles son los límites de los géneros literarios

En uno de mis últimos artículos dije que una novela, de cualquier género, es una larga metáfora de las inquietudes del autor. Los límites de los géneros literarios —o los supuestos límites— se difuminan ante la universalidad de los temas que tratamos los escritores cuando contamos nuestras historias. Por ejemplo, la lucha entre el bien y el mal existe tanto en la vida real como en una historia de ciencia ficción, de terror o en una novela negra. Lo que conecta un relato de ciencia ficción con la realidad es que los personajes pueden ser mutaciones intergalácticas de las mantícoras, pero los conflictos a los que se enfrentan son tan humanos como los de Madame Bovary, Leopold Bloom o el vecino de 4to B. Por eso, una novela es una metáfora de las inquietudes del autor, pero también de la realidad. En ese sentido, ningún género escapa de esos atributos realistas. (más…)

La ficción literaria es una metáfora de la realidad

Casi al final del artículo, os confesaré algo muy personal que justificará por qué la ficción literaria es una metáfora de la realidad.

Todos los que estamos ligados a la literatura, lectores y escritores, habremos leído u oído alguna vez que José Saramago, luego de escribir una novela a los veinticinco años, calló (literariamente) durante otros veinte porque «no tenía nada interesante que decir». Los que no lo sabían, podéis leerlo en esta entrevista.

Lo que dijo Saramago no fue nuevo. Algo parecido dijeron Camilo José Cela, Óscar WildeRaymond Chandler, y, en la actualidad se ha convertido en una frase hecha, un tópico de la literatura. A pesar de ello, y en esto me incluyo, hablamos mucho de técnicas narrativas, del estilo, de los recursos para generar intriga, de las estrategias de publicación y promoción, pero nada o casi nada acerca de si en el sustrato de la historia que contamos al lector, también entregamos un mensaje que desnuda nuestra propia existencia.

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6-reflexiones-para-entender-tus-herramientas-de-escritor

6 reflexiones para entender tus herramientas de escritor

Herramientas de escritor. Cuando pienso en ellas, imagino donuts.

Vivo en un pueblo pequeño de la costa mediterránea. Hay varias panaderías; dos de ellas hacen unos donuts que, puestos uno al lado del otro, son idénticos. Pero no saben igual. De hecho, mi familia siempre me recuerda que compre «los de la Moni». Con toda seguridad, en ello influirá la calidad de los ingredientes, la forma de mezclarlos, el modo de amasar, el leudado, el tiempo y la temperatura del horneado, la experiencia y, lo más importante, el toque personal del pastelero. (más…)

Inquietudes literarias, las huellas de un buen escritor

Escribí mi primera frase con intencionalidad literaria en el año 1976, luego de leer «El milagro secreto», de Jorge Luis Borges. Sin embargo, hasta que conocí a don Américo Cali, en 1978, no supe que una cosa es redactar muy bien y otra muy distinta es escribir literariamente. Poco a poco fui descubriendo que para contar bien una historia, era necesario algo más que palabras. Aunque don Américo falleció a los tres años de haberlo conocido, fueron suficientes para iluminar el camino de las técnicas narrativas. (más…)

Cada escritor lo es a su manera

Leí Demian, de Hermann Hesse, cuando tenía dieciocho años. En la primera página hay algunos fragmentos que, a pesar de haber transcurrido treinta y cinco años, sigo sintiendo que es lo mejor que me ha aportado la literatura para vislumbrar —tal vez solo conjeturar— la esencia de la vida, la del ser humano y, sobre todo, la mía. (más…)