Cómo escribí «¿Y usted le cree al Cacas?»

La escritura automática es esa que se realiza con el único objetivo de «quenosemevayalaidea»,  sin prestar atención a los aspectos técnicos, y nunca, o casi nunca, arroja un texto definitivo. El octavo relato de Todas son buenas chicas, «¿Y usted le cree al Cacas?, no fue la excepción.

La esencia del placer de escribir habita en la escritura automática, ese momento que nos aparta de la realidad cotidiana y nos sumerge en nuestro mundo ficcional. El trabajo duro, y veces hasta doloroso, es el de la revisión. Incluso, uno de los rasgos de madurez de un escritor es el tiempo que invierte en el trabajo de revisión, porque requiere mucha objetividad y nada de autocomplacencia.

En 1933, F. Scott Fitzgerald, publicó un artículo en el Saturday Evening Post, en el cual destacaba la importancia de la objetividad respecto a nuestro propio texto: (más…)

Mireya Alcaráz, 14 años, escritora

En el mes de julio, María de Alicante me compró un ejemplar de Todas son buenas chicas. Unos minutos después, luego de haber leído en la solapa que yo imparto cursos de técnicas narrativas, se volvió para comentarme que su hija Mireya, de catorce años, escribía y leía mucho, y que a ella le parecía que lo hacía muy bien. Lo que a continuación me pidió fue que le recomendara lecturas y qué hacer para ayudar a su hija. Entonces recordé mis comienzos, y lo importante que fue para mí conocer a don Américo Cali (que comento en este Link), y, entonces, escribí en un papel mi correo electrónico y le dije que me enviara un relato.

El 4 de agosto, un mes más tarde, recibí este email:

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Escribir desde la fragilidad del oficio

Treinta o cuarenta años atrás, publicar un libro era un hecho relevante, pero ahora es solo un trámite y, si es en papel, algo de dinero. Hace unos meses estuve en la presentación de la novela de una escritora amiga, la periodista Mónica Mira Garcés (Link). En ese acto, Mónica dijo que ella solo había escrito una novela y que eso no era importante. Lo dijo en otro contexto y por otras razones. Lo cierto es que yo he escrito un libro, pero es uno más de los 79.000 que se publicarán en 2014 (basándome en las cifras del 2013, según el Instituto Nacional de Estadísticas). Esa cantidad no incluye los libros digitales, que fácilmente se pueden publicar en plataformas como Amazon, y con los cuales estimo que podríamos hablar de unos 120.000 títulos, o más. La verdad es que escribir un libro y publicarlo, actualmente, es muy sencillo, a pesar de que escribir literariamente no lo es. Y yo me pregunto, ¿cuántos autores tienen el sentimiento de la fragilidad del oficio de escritor que tengo yo? (más…)

Los beneficios reales de mi libro

Tenía pensado publicar un post sobre el discurso de los personajes, o sobre la importancia de lo que «no se dice» en un relato. Pero hoy estoy cursi y sentimental (que también tengo mis días, ¿vale?). Sirva esto de aviso para esos navegantes tóxicos que pululan por la red en busca de debilidades ajenas para camuflar sus propias incompetencias.

Ahora, lo que toca es organizar mis pensamientos para transmitir con eficacia mi cursilería y sentimentalismo. Si no lo consigo, será mi escarnio de escritor, como escribió Borges en El Aleph. Vamos allá.

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Juegos del lenguaje

Observo en Internet, en blogs y redes sociales, una proliferación de consejos de escritores experimentados destinados a escritores en ciernes. Algunos se refieren a la escritura propiamente dicha, es decir, uso de adverbios, de adjetivos, la extensión de las frases, el uso de la voz pasiva, gramática en general. Otros apuntan más a las técnicas y recursos literarios: diálogos, personajes, desbloqueo de la página en blanco, temas que suelen estar incluidos en los programas de cualquier curso o taller. Toda esa prodigalidad es de agradecer por lo útiles que resultan para cualquier escritor. Sin embargo, ¿es suficiente? (más…)

Reseña del escritor Leo Mazzola

El arquitecto y escritor Leo Mazzola, autor de la novela «Amores prohibidos (diario de un hombre)», me ha sorprendido con su reseña de mi libro de relatos «Todas son buenas chicas». Pero lo que más me ha sorprendido es cómo ha captado mi esencia de escritor.

La reseña de Todas son buenas chicas

por Leo Mazzola, escritor

Lo primero que me ha sorprendido de esta obra es el estilo literario de su autor. Me resulta innovador, complejo y muy interesante. Probablemente el estudio y análisis de cada uno de los diez relatos (cuentos, como quizá él prefiera llamarlos) que constituyen este libro daría de sí como para realizar un seminario sobre técnicas narrativas. A mí me ha resultado muy pedagógico. Pero sin dejar de ser la forma de expresarse un hecho absolutamente relevante, aún lo es más su contenido y el fondo que subyace en él.

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La trama y la vivencia del lector

En mi artículo anterior, Tema, argumento y trama, desarrollé una introducción muy breve sobre la forma de planificar la escritura de una historia y, a continuación, me centré el objetivo del artículo.

Es realmente curioso que todos los comentarios que recibí, en el blog antiguo y en las redes sociales, se centraran en el asunto de la introducción. Ninguno hizo referencia al tema principal. Es posible que el artículo estuviese mal enfocado, pero lo cierto es que, tanto en los talleres que imparto como en la lectura de narraciones de escritores en fase de formación, los principales defectos que advierto es la falta de objetivación del tema, escrituras que se limitan a explicar el argumento y tramas escasamente desarrolladas.

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Cómo escribí «Vale, Paula»

La primera tesis de Ricardo Piglia, en su «Tesis sobre el cuento», es que «un cuento siempre cuenta dos historias». Luego, en la segunda, dice que «el arte del cuentista consiste en saber cifrar la historia dos en los intersticios de la historia uno», y agrega que la historia profunda emerge en el desenlace.

También está la Teoría del iceberg de Ernest Hemingway, en la cual el autor de El viejo y el mar dice algo así como que lo que sostiene la historia es lo que «no se dice». ¿Cuántas veces habéis escuchado o leído que en narrativa es tan importante lo que se dice como lo que no se dice? Si quieres saber sobre esto, podéis leer mi artículo en la web de Victor Selles. (más…)

Tema, argumento y trama

Un escritor puede comenzar a escribir una historia (cuento o novela) de muchas maneras. La primera es dejarse llevar por la propia historia, sin planificación y con la única ayuda de una brújula interna que, parafraseando a Stendhal, empuja las ideas. La segunda es planificar todo concienzudamente, y aferrarse a esa guía. La tercera, cuarta, quinta… son las infinitas combinaciones posibles de ambas, es decir, planificando pero con cierto margen de flexibilidad, como lo hacen la mayoría de los escritores. (más…)

Cómo escribí ¿Por qué ha dicho eso?

Como cualquier relato, «¿Por qué ha dicho eso?» también es un edificio sustentado por cuatro columnas: narrador, espacio, tiempo y personajes. Si alguna de ellas falla, toda la estructura se debilita.

Ya he hablado, en este blog, de la trascendencia del narrador, las funciones del espacio, y de la vitalidad que deben transmitir los personajes. De las coordenadas temporales me ocuparé en breve.

En el cuento, por su brevedad, los personajes deben construirse con precisión y concisión, por lo cual es imperioso aprovechar todos los elementos y recursos narrativos disponibles. Por ejemplo: el cajón del escritorio de una persona es un cuadro autobiográfico, del mismo modo que su forma de vestir y hablar. Integrar diálogos y escenarios es esencial para el escritor de cuentos, si se pretende crear personajes vivos.

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