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Correctores de estilo online

Javier Peñas escribió en su blog un artículo muy interesante: Análisis comparativo de los mejores correctores de estilo online. Como corrector que soy, enseguida llamó mi atención. Lo que me faltaba, que la tecnología me mande a la cola del paro.

Javier, con buen criterio, utilizó un texto propio en los distintos correctores de estilo online y luego comparó los resultados obtenidos para establecer el nivel de efectividad de cada uno. Al final concluye que Pro Writing Aid es la opción más conveniente.

Luego de leer el artículo y el texto utilizado, y reflexionar un rato, le dejé este comentario: (más…)

¿Qué has dicho? ¿Sólo o solo?

Para entender el asunto del «sólo o solo», quizá sea bueno empezar con esta frase:

«A veces me siento solo.»

Tranquilo, no vas a leer un artículo sobre mi estado de ánimo por el problema del «sólo o solo», aunque la frase anterior, sin el contexto adecuado, te dé esa impresión. Veamos. (más…)

Lo que no es estilo del autor

En 2016, además de los habituales, otros once autores han confiado en mí para la corrección literaria de sus novelas. Con los escritores que ya conozco, no hay problema. Sin embargo, con los que me contratan por primera vez me enfrento a un desafío: Llevar adelante la corrección literaria sin diluir el estilo del autor. Esto implica que debo analizar y reflexionar profundamente cada frase, cada párrafo. (más…)

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La mala fama de la autopublicación

En este artículo sobre networking, Gabriella Campbell dice que «todos hemos ensayado nuestro discurso de aceptación del Nobel delante del espejo, todos». Bromas aparte [me niego a confesar mi casi casi], esa frase de Gabriella renovó una pregunta que me he hecho muchas veces:

¿Alguna vez un autopublicado accederá a un premio Nobel? (más…)

La importancia de un buen corrector literario

Mireya Álcaráz tiene dieciséis años y es escritora. La conocí cuando tenía catorce y, desde entonces, la he adoptado literariamente, del mismo modo que en mi adolescencia me adoptó don Américo Calí. Sin más preámbulos, los dejo con su nuevo artículo, «La importancia de un buen corrector literario».

Si algo llevo grabado a fuego en la cabeza desde mi primera conversación con Néstor eso es: «En un buen libro, lo que ves es un 1% de todo lo que el autor ha trabajado». A pesar de eso, escribir con esa idea en la cabeza es, en mi opinión, uno de los mayores errores que puede cometer un escritor. Se tiene que saber y tener en cuenta, pero jamás usarlo como justificación para desechar el otro 99%. (más…)

Las rayas y la puntuación de los diálogos

Para contar una historia existen solo dos discursos: el del narrador y el del personaje. Es decir, o habla el narrador o hablan los personajes. No hay más. Con el narrador, el autor informa los acontecimientos, construye un marco de referencia (escenarios, coordenadas temporales, acciones, etc.), procedimiento cuya mayor complicación es la de componer un relato visible que se proyecte en la mente del lector como si fuese una película. Con el segundo discurso, el del personaje, es más sencillo que el lector participe y se ponga en situación; pero, para dotarlo de naturalidad y verosimilitud, el procedimiento es mucho más complicado.

«[…] o se cuenta directamente, como autor -el procedimiento más difícil-, o se los pone en boca de tal personaje, muchísimo más fácil, pero mucho más engorroso». (Joseph Conrad, A Personal Remembrance, Ford Madox Ford, 1924)

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La mirada objetiva del corrector literario

Gardner Botsford fue, durante 40 años, editor de la revista The New Yorker. En su libro Life of Privilege. Mostly expone algunas reglas generales de edición, fruto de sus años de experiencia. En la nº 2, dice:

«Los buenos escritores se apoyan en los editores; no se les ocurriría publicar algo que nadie ha leído. Los malos escritores hablan del inviolable ritmo de su prosa».

No es que Botsford hubiera escrito un concepto que yo ignorase, e intuyo que todos los que se dedican a la edición, también lo saben.

En «Cada escritor lo es a su manera», digo que la evolución de un escritor se construye con pasión, aprendizaje, experiencia y honestidad, y que pasión significa esfuerzo y humildad. De algún modo, mi concepto recorre la frase del editor de The New Yorker, de la primera hasta la última letra. (más…)

Mireya Alcaraz: Me encantan esos tachones

En este post (Link) les presenté a Mireya Alcaráz (escritora, 14 años), y les informé que iría publicando sus progresos. Pero luego lo pensé mejor: ¿Por qué no dejar que ella misma se exprese y tenga contacto con sus futuros lectores? Así que he decidido incorporarla como bloguera de El narrador, hasta que ella considere que es hora de tener su propio espacio. A continuación, su primera entrada.

Espero que la disfrutéis.

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