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Los adverbios acabados en mente y el beicon

Desde hace décadas, los adverbios acabados en mente y sus primos, los adjetivos, son víctimas de una campaña de difamación contundente, a veces orquestadas por autores reconocidos que los pusieron a parir sátiros y vampiros.

Es lo de siempre: Un famoso da su opinión y los palmeros e ignorantes la repiten como si fuese un dogma bíblico. No sé cómo es que no han sustituido eso de «no fornicarás», un poco demodé, por «no usarás adverbios acabados en mente». (más…)

Construir personajes literarios

Si algo me ha enseñado este impulso de querer contar historias es a respirar, contemplar y luego escribir. Pero no de cualquier modo:

Respirar para tener conciencia de que ser escritor no nos hace ajenos a la vida.

Contemplar es percibir y escudriñar nuestro entorno.

Escribir es construir la metáfora de aquello que nos inquieta. (más…)

El extrañamiento y el entorno narrativo

Podemos escribir:

«Juan era pobre y muy trabajador.»

Y podemos escribir:

«Juan vivía en una chabola de chapas en un conglomerado marginal de las afueras de la ciudad y, desde los diez años, doblaba la espalda, de sol a sol, en los arrozales para llevar un magro jornal a su familia.» (más…)