Sobre cómo planificar una novela – parte II

En la primera entrega sobre cómo planificar una novela (Link), había determinado que la mía rondaría las 87.500 palabras y las había distribuido en Planteamiento (18.000), Nudo o Desarrollo (51.500) y Desenlace (18.000).

Llegado a ese punto, lo siguiente era estimar la cantidad de capítulos necesarios y aquí entra en juego la planificación del argumento. Como dije en el artículo anterior, estas matemáticas literarias son nieve frita sin algunas certezas previas: el desarrollo argumental. ¿Lo tienes claro en tu cabeza? Si tu respuesta es sí, entonces no hay más que ponerse a escribir un resumen argumental por capítulos, es decir, en el orden cronológico natural de los hechos, que podrá coincidir, o no, con el orden cronológico de la trama (ver Tema, argumento y trama). Un ejemplo, muy cutre, por cierto, pero ponedle imaginación:

Cap. 1: Año 2000. Juana nace y pasa esto y esto y esto…

Cap. 2: Año 2007. Juana crece y va al colegio y pasa esto y esto y esto…

Cap. 3: Año 2018. Juana va a la Universidad y pasa esto y esto y esto…

Cap. 4: Año 2020. Juana asesina al profesor de Matemáticas y pasa esto y esto y esto…

Cap. 5…, Cap. 6…, Cap. N…

Digamos que es como escribir la novela completa, capítulo a capítulo, pero a vuelo de pájaro, sin desarrollar las escenas y –muy muy requetemuy importante– respondiendo a las cinco preguntas sobre las que gira cualquier historia: ¿Quiénes?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué? y ¿cómo?

Las cinco preguntas sobre las que gira cualquier historia: ¿Quiénes?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué? y… Clic para tuitear

Con el «quiénes» definiremos los personajes que intervienen en el capítulo; con el «cuándo», las coordenadas temporales; con el «dónde», las espaciales (escenarios); con el «por qué» ajustaremos el principio de causalidad (nada debe ocurrir por casualidad); y con el «cómo» determinaremos la voz narrativa, el tono, el ritmo, escenas, etc.

Para mi novela, luego de resumir capítulo por capítulo, me han quedado 30 que, en el proceso creativo, pueden ser más (la creatividad es un mostro blanco ingobernable). De momento, de acuerdo al argumento, son los que necesito.

Del argumento a la trama

Es habitual que, para crear tensión, no empecemos a contar nuestra historia por el principio. En mi caso, como muestro en la imagen inferior, voy a alterar el orden cronológico natural (1, 2, 3, 4, 5…) y construiré una trama no argumental con el siguiente ordenamiento temporal de los capítulos: 8-5-6-1-2-3-4-7. Es decir, he desordenado el orden temporal de los hechos del planteamiento. A partir del capítulo 9, la novela recupera la cronología argumental.


Planificar una novela: Argumento y trama.
Planificar una novela: Argumento y trama.

 

Planificar el argumento mediante resúmenes de cada capítulo permite minimizar el riesgo de que la novela se convierta en un cuento alargado: Si hemos respondido las cinco preguntas, cada capítulo será un engranaje insustituible de la historia y mantendrá su propia tensión interna.

Planificar una novela en Word

Ahora que ya tenemos planificado el argumento y dispuesta la trama, avancemos en otros aspectos. No utilizo ningún procesador de texto específico para escritores. La verdad es que, como confío mucho en las prestaciones de Word, no me he tomado la molestia de investigar otras opciones. Así que preparo una plantilla utilizando los estilos vinculados de Word, como muestro en la siguiente imagen.


Planificar una novela en Word.
Planificar una novela en Word.

Los estilos vinculados de Word para planificar una novela Clic para tuitear

Como podréis ver, he definido estilos vinculados de dos niveles.

El nivel 1 corresponde a cada [Capítulo], con su salto de página anterior para que cada uno empiece en página nueva.

En el nivel 2 de cada capítulo (sin salto de página anterior), he definido dos estilos vinculados.

El primero, [Resumen], lo utilizaré para tener siempre a la vista el resumen de cada capítulo.

El segundo, que he denominado [Sub-Cap], lo utilizo para dos apartados:

  1. El [DESARROLLO] de cada capítulo.
  2. Los [APUNTES] necesarios: Información recogida y enlaces, comentarios, relaciones con otros capítulos y todo lo que considere oportuno.

Dentro de [APUNTES] se pueden añadir más estilos vinculados de nivel 3 que nos faciliten la visión general de la novela, de igual modo que también lo podemos hacer en [DESARROLLO] para encontrar rápidamente escenas determinadas sin tener que leernos todo. Si no sabes cómo sacarle todo el partido a Word, puedes consultar el blog de Mariana Eguaras (gracias, Mariana, me has ahorrado la faena).

Con este esquema, que visualizamos en el mapa del documento, a la izquierda de la pantalla, podemos navegar por toda la novela con un clic, y tener una vista panorámica con todos los detalles.

La bola de nieve va creciendo

Este proceso de planificar una novela es como una bola de nieve que solo se detiene cuando ponemos el punto final. Al principio solo tenemos una frase o una idea que nos machaca el pensamiento y que, lentamente, va tomando forma. Poco a poco el argumento se va espesando con personajes, lugares, frases y escenas, hasta que se convierte en un proyecto. Entonces, lo mejor es hacer un resumen general, digamos medio folio, que será la simiente de los resúmenes «capítulo a capítulo».

De este trabajo de resumir cada capítulo, con sus ¿quiénes?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué? y ¿cómo?,  surgirán detalles que requieren una búsqueda de información, previo a la escritura definitiva, y que detallaremos en el estilo vinculado [APUNTES]. Incluso se puede enlazar la información recogida en Internet mediante la función [hipervínculo] de Word. Tiene su lógica: Si tenemos escrita la novela de modo resumido, también tendremos en nuestras manos las informaciones precisas que requeriremos para construir una historia coherente, las necesidades específicas del perfil de cada personaje y el proceso de construcción que requerirá.

Llevo cuarenta años escribiendo narrativa breve y, cuando me embarqué en el proyecto de planificar una novela, lo hice porque mi mayor inquietud era no ser capaz de «controlarla» como lo hago con un cuento. Cuando hablo de «controlarla» no me refiero a convertir la planificación en una norma de obligado cumplimiento, sacando a patadas los raptos creativos que nos trae la inspiración. Siendo más específico, me preocupaba la «redondez» y esas «aristas afiladas» que acaban abriendo heridas que desangran la novela: los fallos por los cuales el lector abandona el pacto narrativo y la lectura. Este método me ha servido para «cuadrar» la novela y tener una visión panorámica de la historia, de modo que el trabajo de escribirla solo se trate de espesar el argumento y disfrutar. Incluso, la plantilla de Word permite que escribamos el capítulo 17 antes que el 3 o el 9. ¿Qué hoy fuiste a tomarte una cerveza y una charla te inspiró el 24, pero vas por el 9? Pues, escribes el 24. ¿Cuál es el problema si ya la tienes la novela resumida?

En próximas entregas hablaré del tratamiento de los puntos de giro, de las subtramas, recogida de información, construcción de los personajes. Con el mismo espíritu de todos mis artículos: aportar mis experiencias. Pero, como siempre digo, si algo de esto te resulta de utilidad, fantástico, pero no te olvides de construir tu propia caja de herramientas.


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8 comentarios en “Sobre cómo planificar una novela – parte II

  1. Una de las cuestiones que más me desanimaban en los primeros intentos que hice por escribir era y sigue siendo todavía la siguiente: ¿Cómo hacer que una idea que se puede resumir en 700 palabras, crezca hasta convertirse en una novela de 100,000 palabras? Si bien, la escaleta no creo que resuelva todos mis problemas narrativos, tus post sobre planificación Néstor y la guía que en forma tan generosa nos has regalado, seguramente me aportaran recursos y herramientas valiosas, he comenzado por la sección de errores y me seguí de filo hasta la parte en que nos hablas de ti. Me llamó la atención la parte donde escribiste lo siguiente: “trabaje desde diciembre de 2009 hasta mayo del 2005 en maquetación… ” dudé en señalártelo porque puede que se trate de una licencia que te tomaste, creo que no es el caso y si yo estuviera algún día en tu lugar —no literalmente, por supuesto— me gustaría que me lo dijesen, por último voté por ti en la iniciativa de marketing on line para escritores, por ser tu blog el que sigo en forma más consistente.

    1. Hola, Gonzalo:
      Efectivamente, la planificación no te va a solucionar el problema de convertir una historia de 700 palabras en 100.000. Sin embargo, teniendo en cuenta que un relato es, en realidad, un instante, un punto fragmentario de un universo, es posible que encuentres una historia mayor detrás de «ese instante». Pero cuídate de que esa novela se convierta en un cuento alargado, porque el aburrimiento estaría garantizado.
      Lo que me apuntas de las fechas en «Sobre mí», es una errata, y te agradezco mucho que me avises. Ya lo he arreglado.
      Por cierto, muchas gracias por votarme, aunque no sabía que estaba incluido en esa iniciativa. Me has sorprendido. La verdad es que, pienso, hay blogs muchos más activos y con grandes contenidos. Yo hago lo que puedo en el tiempo que dispongo. Me honra que tengas ese concepto de mi.
      Un abrazo.

  2. Gracias por este artículo, tan bueno como todos los que he leído tuyos. Hace tiempo leí el de “tema, argumento y trama”, y cuando veo que me pierdo al planear una historia, mi mente activa ese mantra a modo de defensa y ayuda: tema-argumento-trama.

    Tengo varias historias (que espero sean novelas) creadas, esbozadas… alguna son sólo ideas, imágenes. Leí hace tiempo una entrada de Paul Pen en su blog titulada “escribir contando palabras”. Me ha gustado leer, en la primera parte de este artículo, algo similar (y que además coincide bastante en el número de palabras que habéis determinado). También he leído y he puesto en práctica el método de planificar los capítulos como haces aquí (la escaleta), pero esas cinco preguntas creo que son la clave para que funcione aún mejor. En mi caso, esta planificación cerrada es un antídoto a esa tendencia personal a que la historia comience a extenderse por los bordes de modo que parece que está ganando en “cuerpo”, pero luego veo que no son más que detalles, ideas, diálogos, escenas, que pueden resultar enriquecedoras, pero que no ayudan a crear la estructura, al menos en mi caso. Ayudan a dar cierta profundidad, por decirlo de algún modo; no profundidad en el sentido de “qué profundo soy”, sino a dotar a una escena o conversación con algo más, con un trasfondo. Con un tema: he aquí el mantra de nuevo. Tema-argumento-trama.

    Voy a poner en marcha esas cinco preguntas. Muchas gracias por tus aportaciones.

    Un saludo,
    Óscar.

    1. Te entiendo, Óscar. A todos nos pasa que se nos va la pinza y escribimos escenas o capítulos que no aportan mucho a la historia o que se alejan del tema y, encima, nos cuesta eliminarlas porque nos ha quedado genial. Por eso es bueno un resumen del contenido de cada capítulo y así comprobar rápidamente que cada uno es parte esencial para la novela. La prueba del algodón es analizar qué pasa y eliminamos tal o cual escena/capítulo/personaje, ver qué gana o pierde la historia. Si adviertes que no pierde nada, pues entonces no era necesaria.
      Suerte con esas ideas. Si necesitas ayuda, aquí me encuentras.
      Un abrazo.

      1. Muchas gracias. Sí, a veces lo que parece que es clave y no puede eliminarse “bajo ningún concepto!” al final es sólo como el disparador de la historia, y luego justo ha de ser apartado porque no encaja con lo que ha surgido o, como dices, no está aportando nada en realidad y no perdemos nada si lo quitamos.

        Te sigo leyendo. Un abrazo.

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