Ángeles Platas y Todas son buenas chicas

Hace poco, en ESTE post, hice referencia a que Todas son buenas chicas, inesperadamente, me había construido una red de contención, aquella que perdí cuando emigre de Argentina. En mi último post (Link), escribí sobre firmar libros, cerrar sobres y llevarlos a correos, y el calor humano de que implica publicar en papel. Hoy, Ángeles Platas no ha hecho más que confirmarme, con un gesto, aquello que vengo sosteniendo.

Conocí a Samarcanda Cuentos, o mejor dicho, leí a Samarcanda Cuentos, en la página de Artistas Creadores de Moon Magazine. El 15 de Junio recibí en mi bandeja de entrada varios correos electrónicos de Pay Pal. Uno de ellos era de «una tal» Ángeles Platas. Tiempo después supe quién es.

Ángeles atesora una férrea voluntad artística, incluida la literaria, y digo férrea porque no se amilana ante los arrestos de su salud, que le acarrea problemas de concentración. Supe, tiempo después, que había comprado mi libro incluso ignorando si conseguiría mantenerse en la lectura. Pero su empeño se impuso, y más que eso. Hoy me ha regalado esta reseña que para mí, que soy consciente de sus limitaciones, tiene un valor especial. La publico como homenaje a una mujer que desafía todas las fronteras, nunca mejor dicho, por amor al arte.

Reseña de Todas son buenas chicas

Por Ángeles Platas (Samarcanda cuentos)

Composición realizada por Ángeles Plata

En cada una de las reseñas que he leído sobre el libro de Ness Belda, destaca la genuina personalidad del autor, que queda claramente reflejada en toda la obra. Yo añadiría, la objetividad en la narrativa, que le permite construir personajes muy creíbles a golpe de cotidianidad.

La objetividad narrativa le permite construir personajes muy creíbles a golpe de cotidianidad. Clic para tuitear

Pero por encima de todo, lo que es indiscutible es que «Todas son buenas chicas» no deja indiferente a nadie. Creo que estamos habituados a otro tipo de narrativa, tanto a leerla, como a escribirla ―donde me incluyo― en la que intentamos dar al lector todo cuanto pide. (O eso creemos, porque en realidad, quizá el lector no pida tanto.) Nos hemos acostumbrado a que cuando llegamos al final de una historia la trama está resuelta. Reconozco que por un instante esta certeza consiguió desconcertarme; sin embargo, de inmediato me percaté de las enormes posibilidades que para el lector comporta que no sea así. Esos finales abiertos nos permiten formar parte de la historia y no se le puede negar a un escritor una tremenda valentía al permitirnos semejante privilegio.

Todas son buenas chicas nos ofrece una parte y nos incita a nosotros escribir el resto. Clic para tuitear

Todas son buenas chicas nos ofrece una parte y nos incita a nosotros, los espectadores externos, escribir el resto a partir de las pautas que previamente nos vienen dadas, esas puertas que han quedado deliberadamente abiertas, mientras que otras permanecen cerradas, inamovibles. Son historias con ternura, con crudeza y con sensibilidad; subliminal en ocasiones. Reconozco que, debido a los problemas de comprensión que padezco, la lectura del libro me ha «invitado» a pasearme por cada historia varias veces, pero lo cierto es que no me ha importado en absoluto y hasta puede que haya sido una ventaja frente a otros. La necesidad de poner una atención extrema en cada uno de los detalles, me ha obligado a ir despacio, haciendo hincapié y desmenuzándolo, casi palabra a palabra.

Cada una de las historias que componen el libro me han sugerido un montón de preguntas y varios enfoques, algo que no recuerdo que me hubiera pasado antes con ninguna otra lectura. Me falta una segunda ―o tercera― en alguna de ellas (y me apetece,) pero me quedo con que las chicas, buenas o no tan buenas ―eso ya va a criterio de cada uno― son extremadamente peculiares, provocándome una reflexión continua, una condición sin duda estupenda para un libro.

Es difícil decantarse por uno de los relatos en concreto, pero las dos últimas me han atrapado especialmente. «Un geranio no se seca ni dándole patadas» y «A Constance, con emoción», me han parecido muy cercanas. Dicho esto y para finalizar, no se puede negar que Ness Belda es original hasta para buscar títulos a sus relatos. Ha sido todo un placer y un honor poder disfrutar de tu primer libro, Ness.

Samarcanda Cuentos

(Ángeles Platas)

«Estas letras no pretenden ser una reseña al uso, menos aun después de las ya leídas anteriormente sobre tu libro, pero sí una personal opinión de alguien que aprecia tu trabajo. Un abrazo. Ángeles»

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