Las reseñas, los blogs y los filtros literarios

Hace unos días me reuní con Inma, la especialista en reseñas de Los libros de Dánae (Link). Yo había ido a recoger el dinero de los ejemplares vendidos en Librería Leo y llegué una media hora antes que ella. Mientras esperaba, contemplaba el océano de libros dispuestos en las estanterías, mesas, expositores, y meditaba, descorazonado, en las posibilidades de que un lector llegase a ver el mío, sobre todo cuando lo que había a la vista era el «pan caliente». Además, observaba la actitud de los clientes: todos, o casi todos, pedían obras según las siguientes motivaciones: (más…)

¿Narrador objetivo o narrador omnisciente?

Alrededor de 1850, Gustave Flaubert introdujo el discurso indirecto libre, una fusión de discurso autorial y discurso del personaje. Con este aporte técnico, el autor de Madame Bovary buscaba aligerar o desterrar el intrusismo del autor, encargado de explicar los acontecimientos desde su propio parecer, restando libertad y visibilidad a los personajes y a la línea de acción de la historia. (más…)

Cómo escribí “Un geranio no se seca ni dándole patadas”

La primera intención de estos post sobre cómo escribí los relatos de Todas son buenas chicas es abrir una puerta para que el lector pueda entrar en la cocina de mi escritura. La segunda es un intento de mostrar las bondades de las técnicas narrativas.

Uno de los pilares del andamiaje narrativo, además del narrador, los personajes y el espacio, es el tiempo. En general se aconseja que la temporalidad de un relato no abarque más de unos días, si acaso unos meses. Esto no significa que no se pueda escribir en media docena de folios una historia que abarca veinte o treinta años, pero requiere mucho dominio técnico. El problema es evidente cuando el escritor se sirve del resumen para transitar esos veinte años, lo cual implica que, necesariamente, habrá de EXPLICAR los hechos en lugar de MOSTRARLOS con escenas vivas en las cuales el lector observe a los personajes en acción.
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Cinco cosas que haría (o no) para promocionar un libro

Después de transcurrido un tiempo considerable desde la publicación de Todas son buenas chicas, creo que estoy en condiciones de discernir qué cosas no haría para promocionar un libro. Para ser honesto, los únicos parámetros de comparación que tengo para evaluar la marcha del libro son las experiencias de mis colegas, y que me indican que estoy por el buen camino, ya sea por los ejemplares vendidos como por el reconocimiento que estoy notando. (más…)