La inmensidad de las palabras pequeñas

A veces leo autores que me dan ganas de salir corriendo a buscarlos y abrazarlos. Eso me ha ocurrido con Mercè Rodoreda. Hace unos meses tomé contacto con su literatura, a través de su novela La plaza del Diamante.
No escribo reseñas, ni este artículo pretende serlo. Ya tengo bastante con mis cosas como para meterme en un campo en el cual hay verdaderos profesionales. No obstante, quiero mostrar un fragmento de esta novela (en especial el segundo párrafo), que es un espejo del magisterio de Mercè Rodoreda, y un ejemplo de LITERATURA. (más…)

Mireya Alcaraz: La capacidad de extrañamiento

Mireya Álcaráz tiene dieciséis años y es escritora. La conocí cuando tenía catorce y, desde entonces, la he adoptado literariamente, del mismo modo que en mi adolescencia me adoptó don Américo Calí. Sin más preámbulos, los dejo con su nuevo artículo, «La necesidad de escribir».

¿Has pensado en los que irán ahora a dormir en nuestra cama? ¡Qué poco sospecharán lo que han visto! ¡Sería bonito escribir la historia de una cama! Así, en cada objeto vulgar hay maravillosas historias. Cada adoquín de la calle tiene quizá su lado sublime.
Gustave Flaubert. 8ª carta a Louise Colet.

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Ángeles Platas y Todas son buenas chicas

Hace poco, en ESTE post, hice referencia a que Todas son buenas chicas, inesperadamente, me había construido una red de contención, aquella que perdí cuando emigre de Argentina. En mi último post (Link), escribí sobre firmar libros, cerrar sobres y llevarlos a correos, y el calor humano de que implica publicar en papel. Hoy, Ángeles Platas no ha hecho más que confirmarme, con un gesto, aquello que vengo sosteniendo.

Conocí a Samarcanda Cuentos, o mejor dicho, leí a Samarcanda Cuentos, en la página de Artistas Creadores de Moon Magazine. El 15 de Junio recibí en mi bandeja de entrada varios correos electrónicos de Pay Pal. Uno de ellos era de «una tal» Ángeles Platas. Tiempo después supe quién es.

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